La parroquia de San Xoán Bautista de Carballo celebró este lunes, 12 de octubre, la festividad de Nuestra Señora del Pilar, patrona de la Guardia Civil, con una eucaristía que reunió a numerosos feligreses, miembros del cuerpo y autoridades y representantes de instituciones municipales.
La celebración, presidida por el párroco, José García Gondar, comenzó a las doce y media del mediodía y contó con el acompañamiento musical de la Coral de Bergantiños. La imagen de la Virgen del Pilar estuvo engalanada con la ofrenda floral presentada con motivo de su festividad.
Un servicio cotidiano que merece reconocimiento
En su homilía, García Gondar felicitó a los agentes y les deseó que pudieran compartir esta jornada con sus familias, en paz y con la satisfacción del deber cumplido. Tuvo también un recuerdo especial para quienes, por razones de servicio, no podían estar presentes ni celebrar la fiesta junto a los suyos.
El párroco agradeció la entrega diaria de la Guardia Civil en favor de la seguridad, la convivencia y la paz social. Destacó su presencia en las carreteras, en los pueblos y ciudades y, especialmente, en situaciones de emergencia, dificultad o necesidad.
Junto a los riesgos y las exigencias de esta labor, subrayó el valor de tantas actuaciones que apenas tienen repercusión pública, pero que constituyen una tarea silenciosa e imprescindible para el bien común. Extendió ese agradecimiento a las familias de los agentes, que comparten las preocupaciones, los sacrificios y las ausencias que acompañan a esta vocación de servicio.
La fe como apoyo para sostener a los demás.
A partir del Evangelio proclamado, García Gondar presentó a María como una mujer que escuchó la palabra de Dios y la llevó a la práctica durante toda su vida. Invitó a los presentes a alimentar la fe y a dejar que esta orientase sus decisiones y su manera de servir a los demás.
La homilía evocó también la tradición de la aparición de la Virgen al apóstol Santiago a orillas del Ebro, en un momento de cansancio y dificultad en su misión. Desde ese relato, el sacerdote habló de la cercanía de María como fuente de consuelo y del pilar como símbolo de fortaleza y firmeza.
En una sociedad en constante cambio, animó a encontrar en la fe un apoyo para la esperanza y a ofrecer esa misma ayuda a otras personas. La invitación fue a acompañar a quienes atraviesan momentos de preocupación, soledad o desánimo y a convertirse, también ellos, en un sostén para los demás.
Una oración por la paz, las familias y los agentes fallecidos.
La celebración incluyó una llamada a rezar y trabajar por la reconciliación. Al contemplar la paloma que porta la imagen de la Virgen del Pilar, García Gondar recordó el sufrimiento causado por las guerras, la violencia y las divisiones, así como la situación de las familias desplazadas y de quienes viven con miedo e incertidumbre.
En ese contexto, evocó los llamamientos del Papa al diálogo y a la fraternidad entre los pueblos y la oración de san Francisco de Asís, que presentó como un programa de vida para responder al odio con amor y a la ofensa con perdón.
En la parte final de la homilía, el párroco pidió protección para los miembros de la Guardia Civil y prudencia en el cumplimiento de sus misiones. Rezó también por sus familias, para que sus hogares fueran lugares de unión, comprensión, descanso y apoyo.
El recuerdo se extendió a los agentes jubilados y retirados, algunos de ellos presentes en la celebración, en agradecimiento por sus años de servicio. Con especial emoción, encomendó a los miembros del cuerpo fallecidos y a quienes entregaron su vida en defensa de la paz, la justicia y la libertad.




