Comenzamos este nuevo año 2026 con el lema que no solo inspira, sino que define profundamente nuestra identidad como comunidad: ABRIENDO PUERTAS. Un gesto sencillo y, al mismo tiempo, lleno de significado
Abrir puertas es un gesto de fe y esperanza. Cada puerta que se abre nos invita a crecer, sanar, amar y creer.
Abrir la puerta a la vida es acoger el presente con gratitud.
Abrir la puerta al amor es confiar y dejarnos transformar por los demás.
Abrir la puerta a la paz es buscar serenidad interior incluso en tiempos difíciles.
Abrir la puerta a la fe es caminar sabiendo que Dios nos acompaña y abre caminos nuevos en el momento oportuno..
Y abrir la puerta a la fe es caminar sabiendo que Dios está a nuestro lado, incluso cuando las cosas no salen como esperábamos.
Una historia que continúa
Nuestra parroquia ha tenido siempre un lema que nos identifica: “Abrir puertas, acoger y construir Iglesia”. Lo hemos vivido especialmente durante el año 2025, cuando celebramos con alegría los 50 años de la inauguración de nuestro templo parroquial. Medio siglo de puertas abiertas, de encuentros, de oración compartida, de servicio y de comunidad.
Ese aniversario no fue solo un recuerdo del pasado, sino un impulso hacia el futuro. Nos recordó quiénes somos y hacia dónde queremos caminar.
2026: Seguimos abriendo puertas
Al comenzar este 2026, renovamos con fuerza nuestro compromiso. Queremos seguir abriendo puertas:
* A quienes viven aquí desde siempre, para que encuentren un hogar espiritual donde crecer.
* A quienes llegan de fuera, para que descubran una comunidad que acoge sin preguntar de dónde vienen, sino hacia dónde quieren caminar.
*A quienes aún no han entrado, para que sientan que esta casa también es suya, que aquí hay un lugar preparado para ellos.
Abrir puertas es abrir el corazón. Es construir Iglesia desde la cercanía, la escucha, la fraternidad y la fe compartida. Es permitir que Dios siga actuando en nosotros y a través de nosotros. Recordar este lema pastoral nos inspire a caminar juntos, a dejarnos sorprender y a confiar en que, con Dios, toda puerta abierta conduce a un horizonte de esperanza.
