- El proyecto solidario de la Casa Rectoral mantiene desde hace años una labor de apoyo a Cáritas gracias al trabajo de voluntarios.
- La ofrenda se celebró durante la misa de la novena, organizada dentro de la programación cultural de O Candil.
- El párroco José García Gondar destacó que la verdadera ofrenda nace «del amor y la caridad».
La parroquia de Sísamo vivió este martes 14 de julio uno de los actos significativos de la Semana Cultural organizada por O Candil con motivo de la novena en honor a Nuestra Señora del Carmen. Durante la celebración de la misa, los frutos cultivados en la Huerta Solidaria de la Casa Rectoral fueron ofrecidos a la Virgen del Carmen en un gesto cargado de simbolismo, fe y compromiso con los más necesitados.
La Huerta Solidaria funciona desde hace varios años en la Casa Rectoral de Sísamo. Ramón Abelenda y Carmen Rey Varela coordinan el trabajo de un grupo de voluntarios. Gracias a su esfuerzo, el espacio ha experimentado una profunda transformación mediante la limpieza del muro y la plantación de hortalizas y flores, convirtiéndose en un ejemplo de trabajo comunitario y solidaridad. Los productos obtenidos se destinan a Cáritas, reforzando así su carácter social.
La ofrenda de los frutos tuvo lugar en el marco de la eucaristía, integrándose en los actos religiosos de la novena. Durante la homilía, el párroco José García Gondar puso en valor el significado de este gesto, destacando que los alimentos entregados representan mucho más que el fruto de la tierra: «No es solo un acto bonito, es el signo de una vida entregada, del trabajo compartido y de una fe que se convierte en alimento y ayuda para los más pobres».
A lo largo de su intervención, García Gondar recordó diversos pasajes bíblicos para subrayar que el valor de una ofrenda no depende de su cantidad, sino del amor con el que se realiza. En este sentido, señaló que «cada tomate, cada patata y cada lechuga» representan el tiempo, el esfuerzo, la dedicación y la caridad de quienes trabajan la huerta con generosidad para ayudar a otras personas.
El párroco también quiso reconocer públicamente la labor de Ramón Abelenda, Carmen Rey Varela y de todas las personas que colaboran de manera desinteresada tanto en la Huerta Solidaria como en la atención a los más necesitados y a los enfermos. Asimismo, encomendó la ofrenda a la protección de la Virgen del Carmen, pidiendo que continúe inspirando un espíritu de entrega y servicio.
















