Queridos lectores de A Xanela
Abrimos el número 622 con la celebración del Domingo de la Palabra de Dios, una jornada en la que todos los niños de la parroquia recibirán el Evangelio 2026. El texto subraya el valor de la Palabra como luz que orienta y transforma, e invita a los pequeños a leer cada día un fragmento del Evangelio. También se anima a las familias a tener este libro en casa y a compartir su lectura, recordando que la Palabra fortalece los vínculos y ayuda a crecer en la fe. Se recuerda además la cita semanal en la Escuela del Divino Maestro, donde los niños descubren que Dios sigue hablando hoy.
En la segunda parte de este número recogemos el comunicado de la parroquia por el accidente ferroviario de Adamuz, expresando condolencia, cercanía y oración por las víctimas, sus familias y los heridos. Invitamos a la comunidad a rezar por ellos en las celebraciones y se encomienda este dolor a la Virgen María, Madre Dolorosa. El texto evoca también el recuerdo del accidente de Angrois, subrayando el valor de la solidaridad y el acompañamiento fraterno. Se agradece la labor de los equipos de rescate y se incluye una oración por los fallecidos.
Anunciamos tres celebraciones de la semana. El 28 de enero, memoria de Santo Tomás de Aquino, se recuerda su legado como teólogo y patrono de estudiantes y profesores. El 30 de enero, Día Escolar de la No Violencia y la Paz, se destaca el compromiso de la comunidad educativa con los valores de la concordia y el respeto. El 31 de enero, fiesta de San Juan Bosco, se recuerda su dedicación a los jóvenes y su influencia a través de la Familia Salesiana. Ese mismo día tendrá lugar la reunión de padres y padrinos de bautismos.
Finalmente recogemos el propósito parroquial para 2026: cultivar la amabilidad en lo cotidiano. El texto recoge diversas llamadas públicas a valorar lo sencillo —desde las palabras del Papa Francisco hasta discursos recientes sobre la importancia de los pequeños gestos— y recuerda que la amabilidad se expresa no solo con palabras, sino también con la presencia, la mirada y la actitud. Se subraya que esta virtud transforma el ambiente, desarma tensiones y contribuye a construir un entorno más humano y pacífico.
