La noche del sábado 4 de abril, a las once, la Parroquia de Carballo acogió la celebración de la Solemne Vigilia Pascual, uno de los momentos más importantes del calendario litúrgico cristiano. La Eucaristía estuvo presidida por el párroco José García Gondar y contó con el acompañamiento musical de la Coral Aires de Bergantiños, que contribuyó a realzar el carácter solemne de la ceremonia.
Durante la liturgia se proclamaron diversas profecías que recorren la historia de la salvación, desde la creación del mundo hasta los acontecimientos que anticipan la resurrección de Cristo. Estos textos guiaron a los asistentes a través de los principales hitos bíblicos, culminando en la noche pascual, descrita en el canto del Exultet como una noche “verdaderamente dichosa”, en la que la vida vence definitivamente a la muerte.
Un mensaje centrado en la esperanza y la resurrección
En su homilía, García Gondar subrayó el carácter central de la Pascua para los cristianos, definiéndola como “el día más grande”, en el que se celebra que Cristo ha vencido a la muerte. Invitó a los fieles a dejar atrás el miedo y la tristeza, recordando que “no hay lugar para la tristeza ni para el miedo. El Señor ha resucitado”.
El párroco evocó el recorrido vivido durante la Cuaresma y la intensidad del Viernes Santo, señalando el contraste con la alegría de la Pascua: “La muerte ha sido derrotada. La luz vence a las tinieblas. La alegría vence al llanto”. Asimismo, destacó la simbología presente en la decoración del templo, que reflejaba el paso del dolor a la esperanza.
María, primera en la alegría pascual
Uno de los momentos más destacados del mensaje fue la referencia a la Virgen María, a quien el sacerdote consideró como la primera en recibir la alegría de la resurrección. Aunque los evangelios no narran explícitamente este encuentro, García Gondar aludió a la tradición espiritual para sostener que María fue la primera en abrazar a su hijo resucitado.
Renovación de la fe a través de los sacramentos
La celebración incluyó también la bendición del agua y la presentación de los santos óleos, elementos centrales en la vida sacramental de la Iglesia. El párroco explicó que estos signos representan la vida nueva que Cristo ofrece a los creyentes y que se hace presente a través de los sacramentos.
Durante la Vigilia se anunció además el bautismo de un niño, y se recordó la importancia de este sacramento como inicio de la vida cristiana. En este sentido, García Gondar dirigió unas palabras a las familias, animándolas a transmitir la fe en el hogar: “Que esta luz nunca se apague en vuestro hogar”.
Una llamada a vivir con alegría y compromiso
La homilía concluyó con una invitación a vivir la fe de manera activa en la vida cotidiana, entendida como la “Galilea” a la que los cristianos son enviados. El párroco animó a los asistentes a llevar la luz, la paz y el amor del mensaje pascual a sus familias, trabajos y comunidades.
Tuvo también palabras de consuelo para quienes atraviesan momentos de dolor, recordando que la resurrección de Cristo abre un horizonte de esperanza incluso ante la muerte: “Si Cristo ha resucitado, la muerte no tiene la última palabra”.
La celebración finalizó con un ambiente de alegría compartida, en el que la comunidad repitió el tradicional canto de “Aleluya”, ausente durante la Cuaresma, como expresión de la fe en la vida nueva que simboliza la Pascua.




