Carballo vivió este viernes una jornada marcada por la devoción en honor a Nuestra Señora de los Dolores. La iglesia parroquial se llenó de fieles que participaron en la misa solemne presidida por D. Jesús Bello Mato y concelebrada por el párroco D. José García Gondar, junto al Padre Plácido. La ceremonia reunió a vecinos, familias y miembros de la cofradía en un ambiente de recogimiento y participación activa.
Durante la celebración, la cofradía incorporó a nuevos miembros, reforzando la implicación de la comunidad y el compromiso colectivo con esta devoción mariana que trasciende generaciones. La presencia de los fieles demostró cómo la festividad sigue siendo un espacio de encuentro y de fortalecimiento de los lazos entre los vecinos.
En la homilía D. Jesús Bello Mato invitó a los fieles a reflexionar sobre cómo vivir la fe en la vida cotidiana. Destacó que la palabra de Dios se escucha tanto en el corazón de cada persona como a través de los gestos y acciones de los demás. Recordó que prestar atención a lo que Dios nos pide implica estar presentes en la vida de los otros, acompañando y sosteniendo a quienes atraviesan dificultades.
El sacerdote explicó la importancia de María al pie de la cruz como ejemplo de entrega y cercanía. Señaló que, aunque no podía intervenir para evitar el sufrimiento de su hijo, permaneció firme y acompañó hasta el final. “El Señor nos entrega todo, y nosotros también debemos aprender a darlo por los demás”, enfatizó. Esta llamado a la solidaridad y al cuidado mutuo, subrayó, es aplicable en la vida diaria: desde atender a un familiar enfermo hasta apoyar a vecinos o personas en situaciones de vulnerabilidad.
Asimismo, D. Jesús Bello Mato recordó la importancia de recuperar la oración en familia. Explicó que, aunque los tiempos y las circunstancias han cambiado, gestos sencillos como rezar un Ave María o un Padre Nuestro tienen un valor enorme para fortalecer la fe y mantener la unión entre los miembros del hogar. También recordó que la fe puede inspirar acciones concretas de ayuda, poniendo como ejemplo a comunidades que se hicieron cargo de niños huérfanos o familias necesitadas, donde el compromiso colectivo y la cercanía humana reflejaban el espíritu de la Virgen María.
Durante su intervención, Bello Mato compartió experiencias de otras parroquias en las que participó, destacando cómo la constancia y la dedicación a la oración y la comunidad lograron transformar la vida de muchas personas. Señaló que incluso los jóvenes pueden dejar un legado positivo a través de su fe cotidiana, como el caso de Carlos Acutis, un adolescente italiano que combinó su vida cotidiana con la oración y el compromiso con los demás, mostrando que la devoción y la acción pueden ir de la mano.





















