La iglesia parroquial de Carballo celebró este martes, 15 de septiembre, la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores con una misa solemne a las 20.30 horas, presidida por José García Gondar. La celebración tuvo un recuerdo especial para las familias, los enfermos, las personas en duelo y los cofrades fallecidos.
En su homilía, el párroco relacionó los siete dolores de María con situaciones de sufrimiento que viven muchas personas. Ante los cofrades y devotos, presentó a la Virgen como una madre cercana a quienes atraviesan momentos difíciles y recordó que esta fiesta «no es solo memoria, es consuelo, es esperanza».
Los dolores de María, un reflejo del sufrimiento de las familias
García Gondar comenzó su reflexión con la profecía de Simeón, que anuncia a María que una espada atravesará su alma. Vinculó este pasaje con las madres que reciben noticias dolorosas, como un diagnóstico inesperado, una adicción o una ruptura familiar, e invitó a rezar por ellas.
Al recordar la huida a Egipto, dirigió la mirada hacia las familias que se ven obligadas a abandonar su tierra, los refugiados y quienes buscan trabajo lejos de casa. En esa incertidumbre ante el futuro situó también la angustia de María y José al huir para proteger al niño.
La pérdida de Jesús en el templo dio paso a una petición por los padres y madres que sufren por sus hijos, especialmente cuando los ven atravesar situaciones de adicción, violencia o soledad. El sacerdote recordó la búsqueda perseverante de María como expresión de ese amor que no se rinde.
Una oración por los enfermos, sus cuidadores y quienes lloran una pérdida
El encuentro de María con Jesús camino del Calvario sirvió para recordar a quienes acompañan a un ser querido enfermo. García Gondar tuvo presentes a las personas que cuidan día y noche de sus familiares y a quienes sostienen a alguien que padece depresión, ansiedad u otras enfermedades.
Al contemplar a la Virgen al pie de la cruz, pidió especialmente por las madres que han perdido a un hijo y por quienes han tenido que despedir demasiado pronto a una persona querida. «María no cayó, permaneció de pie», expresó.
La imagen de la Piedad y la sepultura de Jesús centraron la reflexión sobre el duelo, el vacío y la soledad que deja la muerte. El sacerdote recordó también el paso de la Piedad adquirido por la cofradía y pidió consuelo para quienes intentan reconstruir su vida después de una tragedia o una pérdida irreparable.
Permanecer junto a quienes sufren y mantener la esperanza
En la parte final de la homilía, García Gondar invitó a traducir la devoción a la Virgen en cercanía hacia los demás: acompañar a quienes sufren, sostener a los enfermos y estar presentes junto a las personas que viven solas.
El sacerdote presentó ante Nuestra Señora de los Dolores las familias, los enfermos, los difuntos y los cofrades fallecidos, junto con los proyectos y las heridas de los presentes. Su oración concluyó con una petición para aprender de María a «transformar el dolor en amor, la cruz en esperanza, la noche en confianza».








