Hoy, domingo 21 de septiembre, coincidiendo con el Día Mundial del Alzheimer, fieles y vecinos se dieron cita en la Iglesia Parroquial de Carballo para participar en una Misa en recuerdo de los enfermos de Alzheimer y sus familias. La ceremonia reunió a la comunidad en un acto de apoyo y reconocimiento, destacando la labor de quienes acompañan día tras día a los afectados por esta enfermedad y a sus seres queridos. La ceremonia, celebrada a las 12:30 horas, estuvo presidida por el párroco José García Gondar y acompañada por las voces del coro Ribeiras do Anllóns.
La jornada fue un homenaje silencioso y emotivo a quienes, día tras día, enfrentan la enfermedad con paciencia y amor, así como un reconocimiento a la labor incansable de la Asociación de familiares de enfermos de Alzheimer de Bergantiños, AFABER. La institución fue felicitada por su compromiso con la formación, la sensibilización y el acompañamiento de las familias, un esfuerzo que “es un testimonio vivo de lo que significa cuidar con ternura y luchar con esperanza”.
Durante la homilía, el párroco recordó que la parroquia celebra este acto para honrar a los enfermos y acompañar a sus cuidadores, al tiempo que reafirma el compromiso pastoral con los mayores y sus familias. “La memoria no se pierde cuando el amor permanece”, dijo, subrayando la importancia de que la comunidad cristiana sea un refugio para los más vulnerables.
García Gondar evocó la experiencia de quienes conviven con el Alzheimer, describiendo la enfermedad como “una crisis, la del olvido, la de la soledad, la del abandono”, pero resaltando la respuesta heroica de las familias y cuidadores que, con creatividad y ternura, se convierten en verdaderos administradores del amor. La homilía recordó que el cuidado y la dedicación diaria constituyen un ejemplo de fidelidad y generosidad: “El que es de fiar en lo pequeño, en lo insignificante, es de fiar en lo mayor”.
La ceremonia concluyó con una emotiva plegaria a la Virgen de los Dolores, pidiendo consuelo para los enfermos, fortaleza para los cuidadores y descanso eterno para quienes han partido. Con estas palabras, se selló un acto que fue más que una misa: un canto a la esperanza, al amor y a la dignidad de los más frágiles.
AFABER, por su parte, agradeció la cercanía de la parroquia y reiteró su compromiso de seguir acompañando a las familias, conscientes de que cada gesto de cuidado, cada mirada y cada caricia constituyen un legado de humanidad que trasciende el tiempo.





















