La Iglesia nos enseña que existe un vínculo profundo que nos une con nuestros seres queridos que han partido. Este nexo espiritual es la Comunión de los Santos, que proclamamos cada vez que rezamos el Credo. Aunque la muerte parezca separarnos, el amor no se extingue, y podemos seguir ayudando a quienes amamos a través de la oración, la limosna y, sobre todo, la Eucaristía.
Como expresó el Papa Benedicto XVI en Spe Salvi (n. 48):
“Se puede dar a las almas de los difuntos consuelo y alivio por medio de la Eucaristía, la oración y la limosna.”
La Santa Misa es el mayor acto de amor que podemos ofrecer a nuestros difuntos. Es una ofrenda que les permite acercarse al cielo, un gesto que trasciende el tiempo y el espacio, y que reafirma nuestra esperanza en la vida eterna.
En estos días, en nuestras parroquias y cementerios, recordaremos con cariño a quienes ya no están físicamente entre nosotros: cónyuges, padres, hermanos, amigos… Aquellos que dejaron huella en nuestras vidas y que seguimos llevando en el corazón.
Te invitamos a participar en las celebraciones comunitarias y, si lo deseas, puedes encargar la Misa o el funeral de aniversario en el Despacho Parroquial. Ya está disponible la Agenda del año 2026, para que puedas reservar con antelación este homenaje de fe y amor.
Recordar es rezar. Y rezar es amar.
Que el Señor les conceda el descanso eterno, y a nosotros, la paz del corazón.
