La parroquia de Carballo amplía su oferta social con dos nuevas casas

por parroquiacarballo

Centenares de vecinos de Carballo dependen de los servicios sociales de la parroquia para poder subsistir, desde mujeres maltratadas a familias sin recursos económicos pasando por niños con dificultades de aprendizaje o ancianos solos. La red de prestaciones dependientes de Cáritas, que ya es muy completa, se ampliará con dos nuevas instalaciones. Una emigrante en Suiza, Oliva Fuentes Vázquez, ha donado una vivienda heredada en A Brea y ya hay planes para ella. Aunque la iniciativa todavía está verde, la idea es que pueda convertirse en una vivienda tutelada para mayores.

Más avanzado esta el proyecto para convertir la casa rectoral de Sísamo en una vivienda para estancias de larga duración. Según explicó el párroco, José García Gondar, se trata de dar continuidad al piso de acogida que hay en ahora en la parte de atrás de la iglesia. La permanencia en este instalación está limitada en el tiempo, pero hay personas que por la edad o por otras circunstancias de la vida tienen enormes dificultades para acceder al mercado laboral.

La apertura del Hogar Apóstol Santiago todavía no tiene fecha. Por el momento se ha procedido a la renovación del tejado y se realizarán otras reparaciones en el edificio, pero lo realmente complicado es la organización interna, ya que uno de los objetivos es que los residentes puedan valerse por sí mismos y una de las posibilidades es que trabajen la huerta o tengan algunos animales para garantizar el autoconsumo.

Acogida

No será la primera casa rectoral que cumple funciones de acogida en Carballo. En la de Lema ya hay una residente desde hace unos años ni tampoco el caso de la vivienda de A Brea sería pionero en cuando a donaciones. El Fogar de Dona Basilisa, en A Milagrosa, es un caso similar. Está dedicado a las mujeres con dificultades, que pueden llegar desde cualquier punto de Galicia y ya ha acogido a personas que han sido amenazadas o agredidas por sus parejas o se encuentran en otra situación delicada. También ha habido menores en esta situación.

La parroquia, sobre todo a través de Cáritas, facilita no solo la comida diaria a personas sin recursos sino formación. Doscientas personas asistieron el curso pasado a las clases. En la iniciativa participan empresas. Más de cien voluntarios se ocupan de atender todos los servicios. Las principales necesidades se centran el apoyo educativo a estudiantes con dificultades. Más de 80 pasaron el curso pasado por las aulas del centro social.

 

Oferta de servicios

De la red de servicios de la parroquia de Carballo dependen centenares de personas.

Hogar para mujeres Doña Basilisa. Para mujeres maltratadas y sus hijos. Ya está en funcionamiento. Depende de Cáritas de Santiago, porque atiende casos de toda Galicia.

Entrega de alimentos. Mensualmente Cáritas entrega bolsas de comida a 470 familias de la zona. Las épocas de mayor actividad son Navidad y las fiestas de San Xoán.

Comedor comunitario. Más de 25 personas sin recursos son atendidas diariamente.

Comedor sobre ruedas. Hay unos 34 beneficiarios, aunque el número suele cambiar porque se atienden casos puntuales.

Centro de día de Berdillo. Están ocupadas las 15 plazas disponibles.

Apoyo educativo. Más de ochenta estudiantes han recibido clases de ayuda a lo largo del curso. Algunos preparan este verano los exámenes de septiembre.

Vivienda de acogida. La casa tiene siete plazas y cinco de ellas están actualmente ocupadas. La estancia es solo temporal.

Albergue de transeúntes. La media semanal es 2 o 3 personas. Solo pueden estar un día o dos y Cáritas suele ayudar a los usuarios pagando el billete de autobús al destino elegido.

Ropero. También depende de Cáritas y durante el pasado curso atendió a 281 personas y envió 6 camiones a África.

 

Un ejemplo

La labor social que lleva a cabo la parroquia San Xoán de Carballo es insólita. Por la calidad y por la cantidad. Elogiada por unos y por otros, con independencia de credos y orientaciones, como se ha visto en numerosos actos públicos en los últimos años. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, como se suele decir. Pero no son las loas políticas las importantes, sino las de la gente de a pie que ha tenido menos suerte en la vida. Mucha, por desgracia.

Fuente: La Voz de Galicia

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