Un hogar para empezar de cero

por parroquiacarballo

Pura carambola. Una absoluta casualidad. Carlos, José Manuel, José, Miguel y Ángel son cinco de las seis personas que conviven en el piso de acogida temporal que gestiona Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela, en Carballo. Todos hombres. Todos solteros. Pero ahí hay cabida para mujeres solas, madres solteras, familias… El piso, habilitado en un local de la parroquia y Local Social de San Xoán Bautista, es uno de los 52 centros de atención a personas que no tienen hogar que hay en Galicia, el 6,5 % de los que hay en el conjunto del Estado.

El dato, del 2014, lo hizo público el Instituto Nacional de Estadística (INE) la semana pasada dentro de un estudio que describe la infraestructura existente en España para atender a esa parte de la población que, por diferentes circunstancias, no han tenido suerte o atraviesan una etapa complicada. Ahí hay desde albergues de acogida nocturna a centros de acogida, pasando por viviendas de acogida temporal a comedores o centros de día.

«Tengo prestación aún, pero no podía pagar la habitación, pero hay compañeros que no tienen y por eso vivimos aquí mientras buscamos nuestro trabajo», explica Miguel, uno de los usuarios de esta vivienda social. Es él quien explica la dinámica de la casa. La diana para levantarse, aunque no tienen, toca en torno a las nueve, «a menos que alguien tenga algo que hacer algo o algún trabajillo esporádico que surja porque, por ejemplo, a veces voy a ayudar a recoger patatas o haces alguna cosa por aquí…», cuenta.

La convivencia entre estos compañeros de piso es buena. Eso ayuda. «Ahora tenemos a un compañero que le gusta cocinar y entonces se encarga él de eso. Otros preferimos fregar o tender la ropa», añade. El trabajo de los que viven en la casa es buscar empleo para poder comenzar de cero una nueva vida. «Ese es el objetivo de este tipo de viviendas», cuenta la trabajadora social. El ocio queda para horas muertas antes de ir a la cama o durante la sobremesa.

La casa, donde hay plazas para 7 personas, es solo uno de los recursos de que disponen en Carballo. Porque además del albergue para transeúntes, pronto inaugurarán un hogar de larga estancia donde cultivarán una huerta e incluso se plantean tener animales. Los fondos propios de Cáritas son la base que hace girar el engranaje, aunque ahora están a punto de formalizar un convenio con el concello que les ayude un poco.

El de Carballo engrosa ese porcentaje de 19,25 % de centros que, como muestra la estadística del INE, son sostenidos por fondos propios. Pese a que la mayor parte de los que hay en Galicia son privados, más de la mitad del total pueden trabajar gracias a los fondos públicos que obtienen. Por el contrario, no hay ninguno que dependa solo de empresas privadas, como hay ejemplos en otras comunidades.

Alojamiento y todas las comidas durante tres días

Falta poco para la una de la tarde. Pronto abrirán las puertas para dar la comida a los usuarios. ¿Cuál es el menú? Para empezar, ensalada de arroz. Luego merluza a la romana y un peladillo de postre. Pan, agua… La comida es solo uno de los servicios que ofrece el albergue de transeúntes de Lugo, donde cualquier persona que no tenga hogar puede quedarse también a dormir, desayunar y cenar durante tres días al mes. De gestión municipal, ofrece, además, comida y cena para llevar a casa a todos aquellos que sean derivados hasta ahí por el departamento de servicios sociales del concello.

La puerta se abre y entran los comensales. La custodia un guardia de seguridad para evitar cualquier altercado. Hoy solo hay cuatro mesas. Gente muy variada la que viene a comer. Apuran todo lo que pueden. No dilatan mucho la estancia en el comedor. «Aquí puedes venir tres días, luego dan de comer también en las monjas», apunta uno de los comensales.

Al fondo, solos en una mesa, se quedan dos habituales. Son Mario y Jesús. ¿Por qué vienen aquí? «Llevo en el paro cuatro años. Cobro la risga, que son 399 euros al mes. Cuando tienes esta ayuda no puedes compartir piso con otras personas que tengan esa paga. Para que no te acostumbres a vivir de esto, dicen. Doscientos euros los gastos en el cuarto, luego quedan 199 para el resto de gastos del mes. Comer, ropa…. Y fumo. No puedes vivir con 399 euros al mes», dice uno de ellos. Busca trabajo. Pero no encuentra nada. Por eso ha de recurrir a este tipo de ayudas.

Fuente: La Voz de Galicia

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