A las 19:00 horas de este Jueves Santo, en la parroquia de San Xoán Bautista de Carballo tuvo lugar la celebración de la Misa de la Cena del Señor, uno de los actos litúrgicos más significativos de la Semana Santa. La ceremonia estuvo presidida por el párroco José García Gondar y concelebrada por Jesús Bello Mto, en una iglesia que se llenó de fieles para participar en una jornada profundamente simbólica para la tradición cristiana.
La Coral de Bergantiños puso el acompañamiento musical a una liturgia solemne en la que se evocaron los momentos fundamentales que, según la tradición, dieron origen a la Iglesia: la institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor fraterno.
Durante la celebración, se recordó también el gesto del lavatorio de los pies, símbolo del servicio y la humildad de Jesucristo hacia sus discípulos, que continúa siendo uno de los signos más representativos de este día.
La homilía, pronunciada por Jesús Bello Mato, centró su mensaje en el sentido profundo del Jueves Santo y su conexión con el conjunto de la Semana Santa. El sacerdote subrayó la importancia de la Resurrección como eje de la fe cristiana, señalando que “si Cristo no hubiese resucitado, todo sería en vano”, recordando a los asistentes que la celebración de estos días cobra sentido desde la convicción de que “Cristo vive y nos acompaña”.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la llamada al amor fraterno, inspirada en el mandamiento de Jesús durante la Última Cena. Bello Mato Destacó en la necesidad de trasladar ese mensaje al ámbito cotidiano, especialmente en el entorno familiar, animando a los fieles a dejar atrás resentimientos y a practicar el perdón. “Hoy es el día de sacar de nuestro corazón todo resentimiento”, afirmó, invitando a comenzar ese proceso “por casa”, reconociendo errores y fomentando la reconciliación entre los miembros de la familia.
El sacerdote también evocó las palabras de Santa Teresa de Calcuta para denunciar la falta de amor en el mundo actual, marcado por conflictos y sufrimiento. En este sentido, advirtió que “este mundo está enfermo del corazón, no se ama”, señalando que una mayor presencia del amor podría transformar la realidad.
En su reflexión, Bello Mato abordó igualmente el significado de la Eucaristía como presencia permanente de Cristo.
Por último, en la homilía hizo referencia al Día del Sacerdote, también celebrado en Jueves Santo, poniendo en valor la labor de los sacerdotes como guías en la fe, pese a sus limitaciones humanas. El celebrante invitó a los fieles a agradecer su entrega y su papel en la comunidad, recordando que son quienes acompañan, animan y administran los sacramentos.
La celebración concluyó con una invitación a vivir con alegría este tiempo litúrgico y a compartir la fe en comunidad. Una jornada que, un año más, volvió a reunir a la comunidad parroquial de Carballo en torno a uno de los momentos más significativos del calendario cristiano.



