- La Pasión y Adoración de la Cruz centra una liturgia marcada por la sobriedad
- El párroco invita a los fieles a vivir la fe desde el agradecimiento y la entrega
- La jornada culmina con una procesión acompañada por la Banda Municipal de Carballo
La parroquia de San Xoán Bautista de Carballo celebró en la tarde del Viernes Santo, a las 19:30 horas, la tradicional liturgia de la Pasión y Adoración de la Cruz, uno de los momentos más significativos del calendario cristiano. La ceremonia, desarrollada en un ambiente de profunda sobriedad, reunió a numerosos fieles para contemplar el misterio del Crucificado a través del relato de la Pasión según el Evangelio.
Siguiendo una tradición, durante esta jornada no se celebra la Eucaristía. El altar, despojado de mantel, cruz, velas y adornos, simboliza el luto y la austeridad propios de la conmemoración de la muerte de Cristo. La liturgia se centró en la proclamación de la Palabra de Dios, la oración universal por la salvación de todos los hombres, la adoración de la cruz y la comunión con el pan consagrado el día anterior.
En su homilía, el párroco José García Gondar ofreció una profunda reflexión sobre el significado del sacrificio de Cristo, invitando a los asistentes a vivir este día desde la fe y el agradecimiento. “¿Cómo es posible tanto amor, tanto sufrimiento, tanta entrega?”, expresó, subrayando la magnitud del sacrificio redentor. A lo largo de su intervención, evocó diversas figuras presentes en la Pasión, como Pedro, Judas, Juan, el Cirineo o la Virgen María, proponiendo a los fieles identificarse con aquellos que permanecieron firmes junto a Jesús.
El párroco destacó especialmente la figura del Cirineo como ejemplo de acompañamiento y servicio, así como la fidelidad del apóstol Juan y el dolor sereno de María al pie de la cruz. “Esta tarde no te pido nada. No es momento de pedir, sino de dar, de agradecer”, afirmó, en un llamamiento a vivir la fe con compromiso y coherencia.
La jornada concluyó con una procesión por las calles de la localidad, en la que participaron las imágenes del Santo Cristo da Mocidade, el Santo Cristo da Milagrosa, el Santo Enterro (San Cristovo), la Piedad y Nuestra Señora de los Dolores. Todas ellas fueron acompañadas por la Banda Municipal de Carballo, poniendo el broche final a una celebración marcada por la devoción, el silencio y la tradición.


