El día de San Cristóbal, después de la Procesión, realizaremos la bendición de los vehículos. A lo largo del año, muchos cristianos se acercan también a bendecir su coche. Es una hermosa costumbre que conviene mantener y vivir con fe.
La bendición no es un seguro a todo riesgo ni un talismán protector contra multas o pérdida de puntos. Es un sacramental: una oración de la Iglesia para pedir a Dios que nos proteja en el camino y nos conceda viajar con serenidad y responsabilidad.
Virtudes cristianas al volante
La bendición del coche nos recuerda que también en la conducción podemos vivir las virtudes cristianas:
Humildad — para dejar pasar a otros.
Caridad — para ser cortés y amable.
Mansedumbre — para no gritar ni perder los nervios.
Prudencia — para no excederse en la velocidad.
Paciencia — para soportar los atascos.
Templanza — para moderar el consumo de alcohol.
En el coche también se puede hablar con Dios, rezar el Rosario y comenzar cada viaje con la señal de la cruz y la oración del conductor que se reparte el día de la fiesta.
Bendición habitual de vehículos
Además de la fiesta de San Cristóbal, pueden venir a bendecir sus coches cada domingo después de la Misa de 11:15 en el Santuario de San Cristóbal, y también cuando lo deseen en la iglesia parroquial
