La Iglesia Parroquial de San Xoán Bautista de Carballo celebró este miércoles 18 de febrero el Miércoles de Ceniza, dando inicio a la Cuaresma 2025 con una concurrida eucaristía que reunió a numerosos fieles de la comunidad. La celebración estuvo presidida por el párroco José García Gondar y concelebrada por los sacerdotes Plácido y Eduardo Puga.
Durante la homilía, el párroco invitó a los asistentes a vivir la Cuaresma como “un tiempo de la verdad y de la autenticidad”, subrayando que este período litúrgico representa una nueva oportunidad de conversión y de regreso a Dios. “La Cuaresma es maravillosa porque significa que podemos empezar de nuevo”, señaló, animando a los fieles a no conformarse con vivir la fe “al 10 o al 20%, sino al 100%”.
García Gondar empleó la imagen de la restauración de obras religiosas para explicar el sentido de la conversión cuaresmal. Recordó que, al igual que el polvo y el abandono deterioran imágenes y retablos, el pecado, la rutina y la comodidad pueden desdibujar la imagen de Dios en las personas. Sin embargo, afirmó que Dios “no se resigna” y desea restaurar el corazón de cada creyente.
En su mensaje, también resonaron llamadas recientes del Papa a vivir la conversión como una gracia continua, centrada en el corazón y no en lo superficial. El párroco destacó que la Cuaresma es un tiempo para ir a lo esencial y dejarse reconciliar con Dios.
La homilía propuso tres caminos concretos para este tiempo litúrgico: la oración, el ayuno y la caridad. Sobre la oración, animó a dedicar diariamente un momento al silencio y a la lectura del Evangelio. Respecto al ayuno, invitó a renunciar a caprichos y hábitos que no ayudan al crecimiento personal y espiritual. Finalmente, subrayó la importancia de la limosna y la caridad, alentando a colaborar con acciones solidarias y a compartir tiempo y atención con quienes más lo necesitan.
Antes de la imposición de la ceniza, el párroco propuso a los fieles compromisos prácticos para la Cuaresma, como fijar un momento diario de oración y aprovechar la exposición del Santísimo de los jueves. También anunció que en las parroquias de la unidad pastoral se habilitarán días para confesiones y atención a enfermos.
La celebración concluyó con la imposición de la ceniza, signo de humildad y de nuevo comienzo para los creyentes. La comunidad parroquial inicia así cuarenta días de preparación hacia la Pascua, con la invitación a renovar la vida y el corazón.






