La prudencia, guía experta para el camino

por parroquiacarballo

Coincidiendo con la festividad de San Cristóbal, Patrón de caminantes, el próximo 10 de julio, hoy es el Día del Apostolado de la Carretera. El Departamento del Apostolado de la carretera de la CEE ha preparado este Mensaje en su campaña 2015:
Queridos hermanos y amigos:
Como en años anteriores, entorno a de la fiesta de San Cristóbal y en el inicio de las vacaciones de verano, desde la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal, en la tarea que corresponde al Departamento de la Pastoral de la Carretera, os hacemos llegar nuestro saludo afectuoso a todos vosotros, cuya vida y actividad están relacionadas con la carretera. Nos dirigimos, en primer lugar, a los camioneros, transportistas, taxistas, conductores de autobuses, de autocares, de ambulancias, bomberos, guardia civil, policía de tráfico, cofradías de san Cristóbal, asociaciones de transportistas. Nos dirigimos también a las personas que cada día pasáis buena parte de vuestro tiempo al volante por razones de trabajo, necesidad o esparcimiento. Y a vosotros los motoristas, ciclistas y peatones que, de una u otra manera, hacéis uso de las vías públicas: Que la paz, la alegría y la bendición del Señor, estén siempre con vosotros.
Desde la DGT continuamente nos  están invitando a todos los conductores  a la prudencia y al respeto de las normas. Es lógico, porque en ello está en juego la vida de muchas personas. Cumplen con su deber velando por la seguridad de los demás, aunque en ello vaya incluida la consecuencia desagradable de sancionar las infracciones.
Cuando conducimos un vehículo, es mucha la responsabilidad que asumimos con respecto a nuestra integridad física y en relación con los otros usuarios de la vía pública, a los que, debido a un mal comportamiento, podemos herir o matar, aunque no sea esa nuestra intención.
“Dios ha creado al hombre racional confiriéndole la dignidad de una persona dotada de iniciativa y del dominio de sus actos” (1) capaz de “hacer el bien y evitar el mal” (GS 16).
La Prudencia, guía experta para el camino”.
La prudencia es una de las cuatro virtudes cardinales con la justicia, la fortaleza y la templanzay la hemos escogido como guía de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico de 2015.
“La prudencia es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo” (2). Si esto es verdad en cualquier circunstancia, lo es mucho más a la hora de hacer uso de la vía pública cuando, el resultado de mis actos es irrevocable, en un posible accidente con heridos y muertos por medio.
La prudencia, dice Santo Tomás, es la “regla recta de la acción” (3) ya que es ella quien guía directamente el juicio de conciencia, y el hombre prudente, decide y ordena su conducta según este juicio (4).
La sabiduría popular nos ha dejado no pocos ejemplos referidos en forma de refranes que seguramente, con relativa frecuencia, repetimos: “Lo importante es llegar”. “Vale más tarde que nunca”, “Las prisas para nada son buenas”. “Vísteme despacio, que tengo prisa”. “Dar tiempo al tiempo”…
Estamos en pleno Año Jubilar del V Centenario de Santa Teresa de Jesús y, desde el Departamento de Pastoral de la Carretera, queremos verla de nuevo por nuestras calles y caminos. A su pluma debemos estas bellas palabras que hacemos nuestras: “el que no deja de andar e ir adelante, aunque tarde, llega” (Vida 19, 12).
Como “mujer inquieta y andariega” (5), la calificaron ya en su tiempo. “Pasó con sus sandalias desgastadas – dice el Papa Francisco – recorriendo caminos polvorientos: Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Duruelo, Toledo, Pastrana, Salamanca, Segovia, Beas de Segura, Sevilla, Caravaca de la Cruz, Villanueva de la Jara, Palencia, Soria, Granada, Burgos y Alba de Tormes” (6).
Es hora de caminar” (7). Santa Teresa de Jesús sabe mucho de caminos y de movilidad. Durante los últimos 15 años, fundó 17 monasterios de monjas y 15 de frailes. Falleció en  Alba de Tormes en el 1582 a los 67 años, en uno de sus viajes de fundaciones.
Refiriéndose a Santa Teresa, dice el Papa Francisco: “La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres.  ¿Por qué caminos quiere llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la oración, de la fraternidad y del propio tiempo” (8).
Es verdad, que en los quinientos años que nos separan del nacimiento de Santa Teresa, los tiempos han cambiado y que aquellos caminos, nada tienen que ver con los de hoy en día; como tampoco son lo mismo los medios de locomoción que usaban y que ahora usamos nosotros. Pero, como dice el Papa Francisco, “el camino de la alegría, de la oración, de la fraternidad y del propio tiempo” sigue siendo válido ahora como entonces; también, cuando conducimos o somos compañeros de viaje y, como al Papa, pueden hacernos mucho bien.
Camino de la alegría
Una cualidad sobresaliente en santa Teresa de Jesús es la alegría: “Tristeza y melancolía – dice ella – no las quiero en mi casa” y se enfrentaba a la vida, no sólo con serenidad, sino con buen humor y con gozo: ”No dejen de andar alegres y sirviendo”, recomendaba. (Camino 18, 5).
Cuánto debemos aprender de ella. Cuando viajamos en familia o en compañía. Qué buenos momentos podemos aprovechar para dialogar en un clima distendido y hacer un viaje feliz. Desgraciadamente, con demasiada frecuencia, al menor contratiempo, nos enfadamos y perdemos la serenidad y la compostura, con la correspondiente  distracción y falta de atención a la carretera.
Camino de la oración
Si “entre los pucheros anda Dios” (Fundaciones 5,8), como dice la Santa, también anda Dios en nuestras carreteras y vehículos. Nuestro coche, nuestra cabina, nuestro taxi y demás vehículos, pueden ser lugares de oración,  que ella describe “no ser otra cosa, sino tratar de amistad,… con quien sabemos que nos ama” (Vida 8,5).

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