En el marco de las festividades religiosas del San Xoán, que se desarrollan desde hace tres días en la localidad, este jueves se celebró con gran solemnidad y recogimiento la festividad de Nuestra Señora del Carmen, copatrona de Carballo. La jornada tuvo como acto central una misa a las 12:30 en la iglesia parroquial, cantada por la Coral de Bergantiños y presidida por el párroco José García Gondar, acompañado en la concelebración por el padre Plácido.
Durante la homilía, José García Gondar apeló al espíritu familiar y al carácter íntimo de esta celebración: “De todas las fiestas, a mí siempre me gusta más el último día, cuando ya tranquilos en familia nos sentamos a recordar lo vivido, descansar. Ella nos cuenta e invita a mirar hacia adelante”.
El párroco hizo memoria de los actos ya celebrados durante la semana —el día del patrón y la procesión del Santísimo— y subrayó la importancia de reunirse «en familia para darle gracias» a la Virgen del Carmen, una advocación que, dijo, “nos da un brillo especial”, al tiempo que recordó la efeméride del templo: “Cincuenta años de historia no son solo una cifra, son generaciones de fe, de esperanza compartida, de lágrimas y de gozos vividos bajo estas bóvedas”.
Gondar también quiso homenajear a las mujeres que llevan el nombre de la Virgen: “Tantas mujeres que llevan el bendito nombre de Carmen… Recuerdo a mi madre y felicito a todas las Cármenes y Carmelas. Y ahora que los padres buscan nombres para los niños, que no se olviden de ponerles Carmen o Carmela, que es un nombre muy bonito y tradicional”.
El párroco recordó los vínculos de la localidad con el mar y con quienes trabajan en él: “Somos de tierra adentro, pero también miramos hacia el mar, no solamente al mar de Razo, sino que nos unimos a todos los que trabajan en el mar”, mencionando también a la histórica empresa conservera local.
Gondar tuvo también un recuerdo especial para aquellos que han partido, destacando la función consoladora de la Virgen: “Este templo fue testigo de tantos miles de bautizos, comuniones, confirmaciones, matrimonios, de hermanos que despedimos. Hoy los ponemos en el regazo de María para que nos siga cuidando, bendiciendo, y que sea faro y consuelo como estrella del mar”.
El sacerdote hizo un llamamiento a renovar la devoción, recordando que la Virgen del Carmen “lleva el escapulario en sus manos”. “El escapulario no es un amuleto, sino símbolo de protección, de consagración, de una entrega a María como gesto devocional y no vacío, sino como una decisión de vivir con ella, con el corazón abierto a Dios”.
En uno de los momentos más personales de la homilía, el párroco relató su experiencia en el Monte Carmelo, durante un viaje a Tierra Santa: “Recuerdo perfectamente que comimos allí en la bahía, y mientras pasaban los barcos, estaban bombardeando Gaza. No puede dejar de sufrir la Reina de la Paz al ver tanta violencia, no solo en las guerras, sino también en nuestras familias”.
Gondar no esquivó la actualidad, aludiendo a los recientes crímenes que conmocionan a la sociedad. En ese contexto, pidió colocar la paz del mundo y de las familias “en el regazo de María, Reina de la Paz”.
La celebración concluyó con una oración colectiva a la Virgen del Carmen, que el párroco invitó a recitar “no solo como memoria, sino como impulso” para la vida cotidiana.
La misa dio paso a la tradicional procesión por las calles más céntricas de Carballo, en la que numerosos feligreses acompañaron la imagen de la Virgen en un itinerario marcado por la devoción popular. Este año, la festividad revistió un cariz especial al coincidir con el 50 aniversario del templo parroquial, inaugurado precisamente un 24 de junio de hace cinco décadas.


