Da Nosa Semana Santa (I)

por

Queridos devotos de María, carballeses y bergantiñáns.

Unas  breves  palabras en la tarde del Viernes Santo, para manifestar lo que está en el corazón de todos.

El Viernes Santo es un día angustioso, solemne. Exige silencio, respeto,  al dolor de María cuando un hijo se muere; cuando un hijo es atormentado física y moralmente, cuando un hijo fue crucificado…Es la madre a quien debemos consolar y acompañar, como lo hicieron las tres Marías (la esposa del Cebedeo, María Salomé, María de Cleofás y María Magdalena) junto con San Juan, que constituyen el grupo de almas fieles que estuvieron al pie de la Cruz en la hora trágica de la Muerte de Jesús en el Calvario.

Este grupo conoció la agonía y dolores de Jesús; un perdón al buen ladrón y a cuantos le crucificaban. Conoció, sobre todo, la proclamación de María como Madre de la Humanidad redimida.

Nosotros, hoy, como aquel grupo, queremos proclamar a María como Madre nuestra y la queremos en nuestras casas, en toda nuestra vida, pero especialmente en los momentos de dolor. Ella es “Consuelo para los afligidos” como decimos en las letanías.

Todos llevamos en el corazón el recuerdo perenne de amores que jamás olvidaremos. Los ponemos en haras de María.

Y mientras seguimos peregrinando por este valle de lágrimas, que nos acompañe la Virgen de los Dolores. Como cuando confortó a Cristo en la calle de la Amargura, portando Él la Cruz.

Virgen Santísima de los Dolores, acompáñanos, ayúdanos como buena Madre.

Queremos ser tus Hijos Fieles.

Amén

 

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