¡Madre, ven!

por parroquiacarballo

Unos devotos de Nuestra Señora han traído una imagen de María a Santiago. La presentaron en la Catedral el día del Apóstol. La noticia apareció en múltiples medios de comunicación.

Los principios teológicos están claros. María es Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia (Hech. Apóstoles 1, 13). Todavía más, de los textos evangélicos colegimos que Sta. María Salomé, madre de los apóstoles Santiago y Juan, es hermana de la madre de Jesús (Juan XIX, 25 y Juan XV, 40).

El pueblo cristiano tiene el carisma de interpretar y ejecutar esos principios. Resulta, pues, que el día grande del Apóstol Santiago, él invita, necesita que le acompañe María Madre.

Qué hermoso título han puesto a este encuentro: “¡Madre, ven!” tres sílabas, que recogen un vocativo y un suave imperativo.

Quizás en nuestras casas hay espacios que necesitan la presencia de la Madre María. No basta con que tengamos imágenes, cuadros de María. Se necesita una presencia real de amor, devoción, invocación.

Puede que María esté a la puerta de casa esperando la invitación y no reparamos en ello.

Viene el día de la Asunción. Por los atrios de nuestras parroquias pasarán, llevadas por manos de devotos, imágenes de María que abre los brazos al cielo porque va a ser allí acogida. Vuelan los pliegues de su manto azul, se alegran los ángeles que la elevan y presiento que María nos dice: “Ven, hijo, ven”.

Dejaré todo como aquel ciego del evangelio (Mc. X, 50) y aún con los ojos humedecidos porque vivo desterrado en un Valle de Lágrimas, me asiré al manto de la Madre sabiendo que subo a un buen destino. “Voy, Madre, voy”. El rostro de María resplandece en el Sol de agosto. Por ello es el Mes de María que decían nuestros mayores.

 

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